domingo, 12 de diciembre de 2010

Coherencia

Celeste, como el cielo, pero tan lejos de él...
Crecimos juntos, de familias amigas.
Ya con catorce años nuestros padres nos incitaban.
Para los quince habian decidido que fueramos novios.
Creo que ninguno de los dos estuvo en desacuerdo y por eso deciamos que eramos novios.
Claro, mientras yo tenia en la cabeza futbol, autos, etc Celeste ya buscaba otras cosas.
A los diecisiete ya habíamos tenido nuestras primeras experiencias sexuales, pajeandonos hasta el agotamiento.
Nunca pude cogerla, porque ella queria llegar virgen al matrimonio.
Recuerdo cuantas veces quedaba con mis calzoncillos bañados en leche y su bombacha empapada.
Ingresé a abogacia y ella a medicina. La vida cambió.
Ahora tenia que esperar a que sus compañeros de estudio se retiraran para poder verla.
Lo mejor era cuando en verano sus padres se iban de vacaciones y ella se quedaba estudiando. Viviamos calientes, y como no habia penetración, nuestros orales eran fantásticos.
Ese día, habia recibido mi primer propuesta laboral, asi que contento entré en lo de Celeste para contarle. Sus padres se alegraron y me dijeron que Celeste estaba en la planta alta estudiando con Javier.
Subo y antes de abrir la puerta escucho un gemido???
Me quedo quieto y se escuchan algunos ruidos, acompañados de respiraciones agitadas.
Miro por el agujero de la cerradura y uauhhhh las tetas de Celeste, inconfundibles, bailando frente a mis ojos, que placer. Sus manos apoyadas en la puerta y sus tetas bailando. Se está pajeando pensé, pero y Javier? Tal vez ya se fué. Me quedé mirando hasta que subió su madre.
Y? le contaste?
No, no la quiero interrumpir.
Para esto detras de la puerta se escucharon más ruidos, asi que decidí irme y volver a la hora acostunbrada.
Cuando a las ocho de la noche la veo a Celeste y le cuento de mi nueva oportunidad, ella se alegró. Y me dijo porque no habia entrado a su habitación a la tarde.
No aguanté más y agarrandole una teta le conté que la habia visto masturbarse frente a la puerta y me pareció inconveniente interrunpirla.
Se rió, si, se rió. No me dijo ni si ni no, sólo se rió.
Al día siguiente me llama por teléfono y me dice que queria que la espiara nuevamente, que aquella situación la exitaba.
Para qué, fui corriendo a su casa y con la respiración agitada hundo mi ojo en la cerradura, y le susurro aquí estoy.
Nuevamente la misma posición, sus pezones erguidos, y apoyada contra la puerta. Sin embargo se movia como que era empujada. Más se movia, más gemia.
Casi sin darme cuenta me masturbé.
Y asi se lo conté a la noche, cosa que no la alteró, tan solo me preguntó si eso sólo era lo que habia visto y me dijo...pues preparate para mañana.
Esa noche casi no duermo de las pajas que me hice.
Fui a la misma hora, subí los mismos escalones y busqué en el mismo orificio de cerradura las imágenes que había soñado.
Allí estaba, arañando nuevamente la puerta, gimiendo, gozando como loca.
A punto ya de manosearme veo como desaparece de cámara y vuelve a escena unos metros más atras, se acuclilla sobre un cojin y se inclina sobre la cama mostrando su ojete divino.
Me descubro morboso cuando de repente, veo a un hombre en pelotas llendo a su encuentro. Se inclina frente a ella y la penetra por el culo. Su gemido fué instantaneo...
NOnoNonONOOOOOOOOOOOO Celeste????????
Mucho tiempo después entendí a Celeste, ella tenia una virtud, era coherente, nos casamos y la desvirgué.


lunes, 18 de octubre de 2010

ROMINA ES...

... es una compañera de trinchera.
Esa trinchera que sirve de refugio ante la vida.
Llego, pago, me desvisto, media hora de precalentamiento y...
...me acostó boca arriba y se subió. Extrajo desde su espalda mi verga y la llevó a recorrer la ruta hasta su ano. Pude ver como se transformaba su cara a medida que me iba introduciendo en ella. Mordía sus labios, giraba su cabeza como dislocada, sus pelos para acá y para allá, acompañaba esos giros con movimientos de columna vertebral y en el extremo opuesto, su cadera, bailaba como queriendo acomodar la pija dentro suyo, como frotando sus paredes internas con la cabeza. Y no le bastó, comenzó a dar pequeños saltitos rebotando sus gluteos en mis huevos y sus tetas acompañando la danza, de golpe, miró mi rostro y se detuvo...voy a acabar, dije.
No no no aguantá...
Un minuto de parálisis, de congelamiento mental, de dificiles ecuaciones matemáticas para sacarme de aquel momento de sozobra. Aguantá que yo también quiero jugar...
Y estas palabras me trajeron al mundo nuevamente.
Se levantó y con premura la vi acomodarse el arnés.
Ponete en cuatro... y como si su calentura no la dejara ni razonar metió aquella lanza que esgrimia desde su cintura hasta tocar fondos dentro de mi humanidad. Vaya a saber la complejidad de la mente como traduce aquel trozo de siliconas en mi culo como adrenalina y jugos chorreando por su entrepierna.
El delirio en su cara y la concentración en sus movimientos. Escupe con la punteria de un asesino, esparce la saliba por la circunferencia de su dildo. Con sus dedos ensalibados busca mis genitales y los acaricia,




los masajea, los estira, los apreta, los estruja, me pajea, mientras mueve su cadera como un perrito. Palmea mis nalgas, no deja de moverse. La presión y actividad que ejerce es tremenda, está como poseida, su mente se tildó... la escucho gemir, me muerde, me besa, gime otra vez... se agita, veo por entre mis piernas sus entrepiernas chorreando.
Dejame a mi ahora, le pido... y saca su extensión y abandona su posición dominante ubicandosé mansamente en cuatro frente a mi.
No me hago esperar y ahora si deseo cogerla. Le devuelvo su chirlo en la cola y se rie, se la pongo por el culo y gime, le muerdo la nuca y quiebra su cintura, le meto dos dedos en la concha y con la palma le refriego el clitoris, la veo que acaricia sus tetas, me agarro de ellas para meterla y sacarla, me responde, como compañera de baile, con movimientos pa' lante y pa' tras, dice cosas mmmmhhh aaahhh sonidos comprensibles tan sólo en esos momentos. Ahora el tildao soy yo, repito y repito mis movimientos, golpeo y golpeo, meto y saco, hasta que meto todo y descargo todo mi peso sobre ella. Gira su cabeza por sobre su hombro y con su lengua llama a la mia.
No puede ser tan hábil, no puede saber tanto...
Se unen dos bocas dejando caer una saliba en la cama, se unen dos mentes y en sus hambres no reconocen roles, penetrandose el uno al otro, no dejando rincón sin explorar, sin explotar, rocian sus aromas en la habitación dos cuerpos exigidos al extremo, con sus glándulas, esfinteres, y sensores expuestos a la libertad más absoluta, más animal, tan animal como disfrutar de una lamida de orto, tan animal como lubricarse el uno al otro.
Romina extiende las sábanas, y contempla que hemos dejado todas las huellas posibles del incidente, se rie... no hemos disimulado ni una, no obstante frota un resto de mis leches, huele su mano y besa mis labios...

lunes, 13 de septiembre de 2010

La oferta y la demanda.


Así como aquel que tiene una dotación importante es requerido y asediado, aquellos que, como en mi caso, tenemos un culo apetecible somos valorados.
Más tarde o más temprano entenderemos que el placer se encuentra de diversas formas.
La confusión hasta entender cual es nuestro lugar en el mundo nos hará tomar decisiones equivocadas.
Con las mujeres no pasaba nada y entre muchachos siempre la groseria, la agresión.
De adolecente muy pocas chicas se fijaron en mi. Y los amigos se burlaban, ¿sos puto? trolo? no te gustan las minas?
Esto iba de mal en peor, no encontraba mi lugar.
Con 17 años recuerdo haberme trompeado con uno que adelante de todos me habia abrazado de atras y hacía los movimientos de cadera como si me estuviera culeando.
Para mi era una ofensa terrible.
Hasta que logré superarlo, hasta que me di cuenta que tenia algo que los demás valoraban. Hasta que me fui de vacaciones en carpa y se dio en forma natural aquello que yo con tanta vergüenza negaba.
Una fogata de noche, una charla profunda, un amigo sincerando sus urgencias, unos vinos demás y a dormir. Su forma de encararme no me hizo presentir su grado de exitación.
¿Te gustan los masajes? preguntó
Si mucho.
Con caricias se fue acercando, con caricias me fui relajando, con caricias me fue llevando, sentí sus manos entre mis piernas, y no hice nada para detenerlo, me quitó el slip y no se me ocurrió defenderme, cuando sus dedos encontraron mi orificio no avanzó, me respetó, no hubo violencia, no tuve que negarme a nada, nada había hecho.
Y en ese momento susurró ...muero por esa cola
Besó la nuca, besó la espalda, besó las nalgas y encendió un fuego en mi cola. Llegó allí para quedarse, para saborear el ano.
No podia entender aquella situación pero me gustaba.
Su lengua horadaba mis defensas, abria mi esfinter sin resistencias.
Toqué su miembro caliente y duro y reaccioné.
¿Vos me vas a coger? Noooooo
Pero era imposible hacerle comprender, asi que le hice una paja y se calmó.
Esa noche no dormí. No podía creer lo que había vivido. Sin embargo solo quedaba una muralla, la sicológica.
Al día siguiente horrorizado traté de informarle que no era puto y el respondió:
No se trata de darle un nombre sino un sentido, no importa cual rol elijas, se trata de adoptar un rol y sentirlo, yo deseo cogerte y no hay nada de malo en ello. No te animas a verte al espejo.
Y esto me dejó mudo, no tenía argumentos para explicar lo sucedido, sin embargo mi hombria estaba herida.
Esa noche preguntó por masajes y recibió un no rotundo.
A la noche siguiente lo descubro mirandome, y dandose por aludido me dice:
Siento las ganas de cogerte, siento las ganas de disfrutar ese culo, deja tus preconceptos afuera, estamos solos y yo no voy a hablar.
Sus deseos eran tan fuertes y mi necesidad de dar placer y encontrar un lugar donde fuera estimulado, me hicieron arrodillar y buscar el bulto en su pantalón, a lo que él respondió deslizando su mano por mi espalda, buscando lo que él más valoraba en mi, la cola.
No se como, pero uno aprende rápido, desabroché aquella bragueta y asomó roja y húmeda una verga desesperada, casi asfixiada entre tanto slip. La tomé con mi diestra y sin pensarlo la devoré. Sentia como latia. Se mojó sus dedos y masajeó mi ano, no fue mucha la resistencia que ofrecí y sus dedos entraron una y otra vez provocando mi entrega y su locura.
Esa noche me cogió, me dio un lugar en el mundo, me encontré con lo que soy, y con lo cual soy féliz.

martes, 29 de junio de 2010

You can leave your ribbon on

Admirador de mis dotes "culi...narias", compañero de trabajo y de cama, Rodrigo me pidió un favor.
Cuando me lo propuso le pregunté si estaba loco.
Pero la idea me persiguió en dias siguientes.
Dudando le pedí detalles, cuantos son? es seguro?
Con más intriga que convicción accedí a ser el regalo de cumpleaños de un amigo suyo.
No soy profesional pero soy aventurero.
No lo hago por dinero sino por placer.
No tengo escrúpulos, ya lo sé.
Cerraron un bar y los encontré jugando billar. Me presenté y ninguno se dio por aludido, asi que calladito busqué la barra y pedí un trago. Entre cigarros, whiskies y risas terminaron su juego. Todos a la barra y yo para la mesa.
Suponiendo que no se habian dado cuenta del motivo de mi presencia decidí mostrarme de acuerdo a lo convenido con Rodri. Subí a la mesa, desnudé mi humanidad y vestí mis huevos con una cinta rosa.


Sobre una mesa de billar, con un moño de regalo atado a mis bolas, apoyado en mis palmas y rodillas, la luz acentuando mi dorso, mostrando una hendidura que desde la nuca recorre la espalda hasta el hueso saliente que anuncia una de las partes más interesante de mi anatomia, donde las miradas de ambos sexos coinciden, donde la redondez esconde lo tan ansiado, el calor. Así, con un moño atado a mis bolas, con la mirada sorprendida de aquellos parroquianos, con mi mirada puesta en ese muchachote, quien sentado un poco más allá, me distrae con la mano dentro de su bragueta, con música funky de fondo y tres hombres que ya estaban a mi alrededor. Así, con un moño atado a mis bolas, sentí la primer mano abriendo mis nalgas, la mano de un desconocido, que conocia muy bien lo que hacia, se mostraba seguro, un chirlo...con maestria. Así, con un moño atado a mis bolas, incrustó un lenguetazo certero abriendo mis carnes.


Su aliento caluroso, su saliva abundante, su apetito voraz. Por entre mis piernas pude ver, mientras me cogia con la lengua, como se masajeaba la verga. Así, con un moño atado a mis bolas, comenzaron los demás a acariciarme, menos aquel que continuaba con su mano masajeandose. Así, con un moño atado a mis bolas, me di cuenta que aquella lengua ya no me dejaba pensar, y estaba lanzado a mis sentidos, al contacto con la piel, y te descubrí ya dentro mio cuando nunca sentí la invasión. Así, con un moño atado a mis bolas, una verga en el culo, y dos en mi boca te vi impasible y a distancia, con tu mano dentro de la bragueta.


Así, con un moño atado a mis bolas, sentí como acababas a borbotones y sin pausa eras reemplazado por otra estaca más gruesa y áspera, más gorda y pesada, más notable, más fogoza, seguramente más joven, más activa, con más insistencia y violencia, con más estocadas veloces, abriendose paso más y más, concentrando mi atención más y más, provocando la caida de abundante baba de mi culo, producto de la leche batida del anterior okupa.


Así, con un moño atado a mis bolas, dejaste paso a tu compañero, no sin antes vaciar tu contenido en mi interior. Así, con un moño atado a mis bolas, y mi ano abierto a tal punto de mostrar sus rojas carnes provocadoras, para locura de tu roja cabezota, que tan bien habia atendido en mi boca a la espera de su turno.


Así, con un moño atado a mis bolas, noté la dificultad de meter semejante cabeza y tu desesperación por lograrlo, noté la impericia, el nerviosismo. Toda tu sangre se acumulaba allí, todas tus ansias también, toda tu concentración. Me relajé, tomé tu pijota con mi diestra y la conduje a mi puerta, presioné con ella hasta meter la punta, te sentia desesperado, me dije, va a acabar en cualquier momento, y así fue, sin esperar a meterla, sin más tiempo para perder te rendiste en el medio de la lucha y vaciaste prematuramente tu calentura. Algo noté que me corria por la entrepierna cuando llamó mi atención aquel muchachote a la distancia. Se paró, se acercó a la mesa, sacó un enorme pedazo de carne de su bragueta y me lo puso en la boca. Tenia gusto a semen, el muy hijo de puta ya habia acabado, pero no resistí, se la chupé, la succioné, le puse las venas al rojo vivo. Así, con un moño atado a mis bolas, giró, y sin subirse a la mesa, tomó aquel moño y jaló de él hasta ubicarme en el borde , sin soltar el moño llevó mis huevos a su boca y se los comió, verdad, los devoró, los metió en su bocaza y con la lengua los revolvia, los separaba, succionaba-aplastaba, y vuelta a separarlos con la lengua, el dolor-placer era tan intenso que gemia descontrolado. Así, con un moño atado a mis bolas, tiró de la cinta, me quitó el moño y ahí entendí que él era el agasajado, que sólo él podia quitar el moño. Asi que puse todas mis ganas para acogerlo, ya me había predispuesto de tal forma con la sobada de huevos que no podia demorarlo más, esta vez era yo quien lo necesitaba,


lo queria adentro, lo deseaba arriba, moria por que me cogiera, mi ano todavia eyaculaba leche cuando apoyó la puntita y le correspondí mordiendola, empujó suavemente y me acomodé para recibirle, metió hasta la mitad y rozó mi próstata,


y ahí sí comencé a moverme para alante y para tras, llevandome su piel con cada movimiento, estirandola, estrujandola, para alante y para tras, mordiendo de vez en cuando con el esfinter a la altura del surco del glande, decidido a tomarlo todo, empujé mi cola devorando la totalidad del tronco y ahí me detuve, que placer, que calentura tan magnífica, la tenia toda adentro, la sentia enorme, me tocaba el vientre buscandola, me demoré sintiendo como latia dentro mio, le di el momento preciso, la cuenta de diez en una pelea de box. Tras la cuenta reaccionó más vigoroso. Asi como le tenia atrapado no podia moverse asi que me empujó hacia adelante y bombeó desesperadamente. Escuché sus aullidos mientras disfrutaba viendo caer leches de distinto color.
Fue en vano que me explicaras que tus amigos habian quedado enloquecidos, porque de eso estaba seguro, lo que no termino de entenderte Rodri,  es porque dices que eran tres...

domingo, 28 de marzo de 2010

Fideos con leches

Fideos con leches
Recién terminaba de llover y yo de cenar, y, como siempre pasa en este puto pueblo, se cortó la luz. En verano son normales estas lluvias intensas, que no refrescan, y que dejan una humedad dificil de tolerar, todo parece un pegote. Abro la puerta del patio y la luna asomaba interrumpidamente entre nubes muy densas. Escucho el celular: Hola Maxi, si estoy en casa...como? si vení, no hay problema. Y viniste. Empapado, donde te agarró? no te pudiste proteger? Y ahí sentí el primer escozor, cuando vi el contorno de tu pecho a contraluz, lo sentí en el estomago. Estabas agitado, algo ansioso.  Tomá otra camisa y secate un poco, y como mostrandote la humedad deslicé mi mano por tu hombro, e inesperadamente, la tomaste y apoyaste en tu pecho. Sentí tu corazón galopar. Me miraste fijo y llevaste mi mano hacia lo que te estaba causando tanta impaciencia, aquello que no podias ni disimular y que lo encontré erecto y duro. Ya el escozor en mi estómago se había transformado en nervios. Era la primera vez que estabamos en una situación semejante. No quería mostrarme como putito. Me corria una gota de transpiración por la espalda que cuando llegó a la cola me provocó mi segundo escozor. Si no soltaba la verga era imposible dar una imágen de puritano, pero allí estaba mi mano, como pegada a tu tronco. Sacate todo, dijiste. Estas loco? Veni, subite a esta mesa, corrió los platos de mi cena y de repente estaba yo, acuclillado, con la cola sobresaliendo los límites de la mesa y mis huevos sobre unos fideos con aceite. Que hermoso reflejo de luna sobre ese culo! exclamaste y sin más, hambriento, devoraste. Cuando sentí tu agitación no pude rechazar aquel palo que venia de entre tus piernas. Que virilidad, cuanta sangre regaba esa lanza. Llenaste mi interior, raspaste una y otra vez mis bordes, empujaste hasta donde los huevos ya no podian entrar. Tu pija caliente dentro mio y los fideos aceitosos y frios en mis huevos, me dieron una idea: tomá, lubricame y como acatando, tomaste la botella de aceite y la goteaste sobre mi espalda. Cuando por fín llegó a destino, sentí un alivio, mi ano necesitaba eso, y comezamos a producir un sonido particular producto de nuestro acoplamiento y el aceite. Noté que aquello te exitaba asombrosamente. Me apretaste por la cintura para que no se escape la presa en el momento preciso y vaciaste tus leches en borbotones, entre gemidos y sacudones, sentí tu verga como escupia. Lentamente, tu pija se fue achicando, lentamente me soltaste, y lentamente me di cuenta que no todo habia finalizado. Me volcaste sobre la mesa, sobre los platos, los fideos, pusiste mis piernas en tus hombros y entraste nuevamente por mi exhausto orificio para darme duro nuevamente. Nada podia hacer, nada debía hacer, solo mirarte, como la luna te enfocaba, solo sentirte, como tu locura te enterraba en mi, como golpeaban tus huevos mis nalgas, como buscaban esos roces exitar aquella cabeza y entregar esos caldos pegajosos. Hasta que tocaste mágicamente mi próstata, con la punta de tu pija y desataste una furia de contracciones anales que te obligaron a darme toda tu leche. Te apreté la pija y casi se te paraliza el corazón, solté y volví a morder con el ano esa tremenda pijota varias veces, hasta que cerré el esfinter con todas mis fuerzas y con instinto asesino te estrangulé, casi asfixiado no te movias, y cuando por fin la sacaste el alivio volvió a tu rostro. Como pude traté de incorporarme. Estaba transpirado, aceitado y con un fideo con tus leches que asomaba de mi culo. Cuando volvió la luz ya me habia duchado. Me disponia a limpiar el campo de batalla y te pregunté como se te habia ocurrido que yo pudiera...No lo pensé, lo hice porque siempre me resultaste tan comprensivo, tan educado, tan...pasivo, que quise mostrarte cuanto me calienta verte. Pero...jamás te di... Si, me diste, me diste la posibilidad de masturbarme con la idea varias veces, me diste el deseo del macho que quiere poseer a otro, penetrarlo, gozarlo, acabarle adentro, someterlo, y si dejas de moverte y te sentas acá puedo nuevamente darte a coger fideos con leches.

sábado, 20 de febrero de 2010

Por este lugar...

 


Por este lugar entrarás.
Agitado por la sangre que fluye hacia tu miembro y lo sostiene erguido.
Llevado por las ansias exacerbadas de derramar tu contenido.
Lubricas con tu saliba y abres con tu lengua.
Dilatas con desesperación y urgencia.
Siento el calor de tu aliento, pero espera...no tan aprisa.
Ahora un dedo descubre el velo y traspasa el límite.
Me distraes con tus palabras y ya son dos los dedos que buscan conocer a oscuras la cueva del placer.
Te aparto y me acuesto boca abajo con mi espalda expuesta a tu mirada y mis sentidos esperando tu reacción.
Cada nalga recibe una mano, cada masaje erotiza, sube la temperatura y la presión.
Separas los gluteos y metes tu rostro en la quebrada.
Buscas preparar el territorio a poseer, lo entiendo y lo haces muy bien.
Has logrado el deseo en mi, las ganas de sentirte.
Me dejo conducir, me entrego.
Puedes entrar ahora, la puerta está abierta...

domingo, 14 de febrero de 2010

martes, 12 de enero de 2010

No puedo decir que no



Cualquiera que me de un beso de lengua en el ano, me puede.



Y si intenta meter su lengua adentro...lo más.
No importa cuan motivado esté, es mi punto G.



Esta historia comienza un día que recién terminaba de masturbarme con un consolador casero del cual estoy enamorado.
Me termino de vestir y tocan el portero, Roberto, un amigo, que le digo? este va a querer garchar.
Pasá..le abrí la puerta de entrada al edificio y ya estaba tocando el timbre.
Hooola Rober...ya me iba.
Noooo yo queria estar con vos.
Pero...
Te necesito...
Pero...
Ya me hice el bocho...
Pero...
Me dió vuelta y me empezó a franelear.
Sacate esto...
Pero no Rober tengo que sal...
Me inclinó contra la pared y de un golpe me bajó pantalones y slip.
No no no Rober, por favor...



Metió su cabeza entre mis nalgas y con su lengua abrió mi ano, que a causa del ejercicio masturbatorio anterior, no ofreció resistencia.
Por favor...y le acaricié su cabeza, mientras hurgaba en mi interior.
Por favor...noooo...y me escurrian sus babas por las piernas.
Por favor...no...no...y ya le apretaba su cabeza contra mi cola.
Por favor...me tengo que...y ya no daba más, veia su calentura y cuantos más no, más se exitaba.



No no...y me cojió, me metio su garcha de una y con su lengua recien sacada de mi ano me penetró la boca.
Como para darme a probar mis jugos.
Ya me voy, dijo al rato de acabar, asi podés hacer lo tuyo.



Y se fue y me quedé agotado sobre el sillón, con sus leches chorreandome.
Me doy una ducha para reponerme y cuando salgo del baño me encuentro con Maxi por el portero.
Pasá, que querrá?
Lo recibo envuelto en un tohallón. Ese fue mi error.
Hola Maxi, como va? Bien vengo a verte porque soñé con tu cola.
Noooo Maxi ni se te ocurra...y se metió debajo del tohallón.



No no no...nooooo no no y otro delirante lengüetero.
No Maxi no...y se aferraba a mis piernas para presionar con su lengua.
No Maxi no...




No puedo decir que no, cuando boca y ano se besan.
No puedo decir que no, cuando te siento lamerme el culo.
No puedo decir que no, cuando hundes la lengua dentro mio.
No puedo decir que no, cuando veo tu cara escondida en mi cola.
No puedo decir que no, cuando tu saliba me inunda.
No puedo decir que no, cuando aún ante el agotamiento, me erotizas.
No puedo decir que no, cuando ni siquiera me escuchas y sabes por donde entrarme.
No puedo decir que no, cuando no me das oportunidad ni de ponerme de espaldas contra la pared.
No puedo decir que no, cuando mi carne es debil y tu insistencia firme.
No puedo decir que no, cuando he perdido la voluntad.
No puedo decir que no, cuando abres la cueva tan dulcemente.
No puedo decir que no, cuando mi hambre es insaciable.
Te espero, siempre dispuesto...